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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Cuadernos de campo II





En aquellos cuadernos de campo se reflejaba por vez primera el avistamiento de un arrendajo y de un alcaudón común, se mostraban los seguimientos de los estanques donde se refugiaban varias especies de anfibios y se anotaban descripciones de aves que no podía reconocer, con el objeto de poder ser identificadas a posteriori; también tomaba bocetos sobre plantas, recordando especialmente aquellos donde escribí notas sobre los quejigos y las zarzaparrillas. Era una época donde el sapillo pintojo era frecuente en los tramos de agua que circundaban la localidad - hoy es una especie rara, pues los avistamientos han sido casi nulos desde hace más de veinte años- .
Me llena de nostalgia y risa sana observar cómo confundía un verdecillo con un ¡escribano cerillo! y como, en un principio, llegué a identificar a los sapillos con la rana bermeja, anuro inexistente en la Iberia mediterránea, pero el hecho es que de aquellas experiencias inolvidables surgió una pasión indeleble, la de conectar con la naturaleza, la de querer saber más sobre el mundo vivo. También capto en ellos alguna que otra falta de ortografía, propia de un niño de 13 o 14 años que estaba formándose poco a poco con los recursos de su limitada inteligencia, pues nunca fui un estudiante brillante pero, eso sí, me entusiasmaba con lo que hacía.





Recuerdo el paraje, en la finca "La Aceña" de Fregenal, donde por vez primera observé al pequeño chochín, maravillosa imagen de aquel liliputiense que escudriñaba entre la espesa maleza. La silueta de ese pajarillo que tanto tiempo contemplé ojeando libros estaba allí. Viva. Inolvidable también el primer avistamiento del arrendajo, córvido forestal habitual en la espesura de unas huertas con abundantes setos y frutales. Retengo también en la memoria el primer avistamiento de un alcaudón común y el de un trepador azul golpeando el tronco de una encina en una dehesa de la finca "El Cabezo". Todo quedó reflejado en esos cuadernos inolvidables.
El sapillo pintojo occidental (Discoglossus galganoi) era tan abundante, hasta primeros de los noventa, en los tramos de los arroyos que circundan el casco de Fregenal, que era común caminar y observar cómo numerosos ejemplares saltaban a tu paso. En una ocasión llegué a observar el morfo con el diseño rayado, menos común que el que exhibe la librea amarronada.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Cuadernos de campo... recuerdos, sensaciones





“Nuestra vida moderna está basada en gran medida en las apariencias, en lo superfluo, en la fachada. Vivimos en el mundo del espectáculo y de la anécdota. Casi todo lo que nos rodea tiende a provocar emociones epiteliales. Se va a lo inmediato y cada vez se exige una mayor velocidad en la autocomplacencia, precisamente para paliar en parte lo vacío y falso del sistema. Ha quedado por completo desplazada la posibilidad de reflexionar, de disfrutar pensando, sintiendo, simplemente viviendo. Pero todavía hay algo que puede provocar sensaciones profundas: me refiero a la contemplación. A ese modo de mirar que no exige particulares esfuerzos intelectuales o una sensibilidad especial”

JOAQUÍN ARAÚJO, España Herida






¿Por qué la anterior cita para hablaros de los cuadernos de campo?

Nuestra especie se jacta de haber levantado inmuebles y obras de ingeniería colosales, de haber modificado los biomas salvajes hasta hacerlos, en muchas ocasiones, irreconocibles, de haber llegado a la luna, de lanzar satélites artificiales. No obstante, nada de eso implica que estemos fuera de las leyes naturales que hicieron de este planeta un lugar rico en biodiversidad, traducida en formas, colores y sonidos generados por las numerosas especies que habitan en cualquier rincón del globo.

La naturaleza, sí… el espectáculo más asombroso que puede mirar el hombre, como dijo Don Gregorio, aquel inolvidable maestro retratado en la película “La lengua de las mariposas”, interpretado por un genial Fernando Fernán Gómez. ¿Qué nos da la naturaleza? Tanto, que hasta los que la detestan acabarían sumidos en la oscuridad y la melancolía sí desapareciera de sus vidas o se viera minimizada. En primer lugar, todo naturalista, aficionado o profesional, sabe que lo primero que genera la vida silvestre es sensibilidad. El contemplar cómo la vida trata de abrirse paso, por doquier, generando diversas versiones hasta alcanzar el paroxismo, a través de esta o aquella ave, un insecto, las ranas que animan con sus coros el estanque, las setas que se abren paso tras las lluvias de otoño, proporciona al que no da la espalda al campo y sus cosas una sensación de respeto hacia la vida, lo cual se traduce en una mayor necesidad de ser un poco mejor también con tus propios semejantes. La principal fuente de inspiración de las artes está en la naturaleza. Machado, con sus Campos de Castilla y Beethoveen con su sexta sinfonía, donde el fagot reproduce el canto del cuco, son sólo dos perfectos ejemplos de esta máxima.



La naturaleza inspira también iniciación a la curiosidad, a la necesidad de saber, y la curiosidad científica comienza, muchas veces, con la contemplación de la propia vida. El mundo salvaje nos ayuda a ser más humildes, a entender realmente quiénes somos, de dónde venimos y hacia donde vamos, pues sólo reconociendo que formamos parte de una larga cadena donde el Homo Sapiens se ha incorporado tarde y a la vez intentando saltarse las leyes que nos rigen, habrá esperanzas para cambiar nuestro torcido rumbo. A través de la inmensidad de la taiga, de las verdes dehesas extremeñas, de la multitud de flores de una pradera y de la cacofonía de sonidos que vienen de la selva ecuatorial, es como mejor se llega a la conclusión de lo tremendamente estúpidos, agresivos y tóxicos que somos como especie... y al mismo tiempo de lo maravillosos que podríamos ser si camináramos por otros derroteros. La naturaleza, además, nos proporciona la base para hallar los principios activos con los que luchamos contra enfermedades, los recursos que nos permiten sobrevivir, el oxígeno que respiramos y los alimentos que tomamos. Todo eso nos da la biodiversidad, a la que tan poco crédito damos. Y tú, sencillo naturalista de a pie, con tus prismáticos y tu cuaderno de campo, recoges momentos únicos, donde la simple contemplación y registro te proporciona a ti, a las personas que te rodean y los que vengan después, la oportunidad de sonreírle a la vida, entremezclando poesía y rigor científico, aunque sólo seas un aficionado que se limita a clasificar y conocer palmo a palmo, desde el empirismo acumulativo, los ecosistemas de tu entorno. Es mucho lo que rezuma un cuaderno de campo, te llevas en él la experiencia de la contemplación, la paz interior, la agudeza del observador, el gusto por la ciencia y el deseo de decirle a los poderosos, pero ¿no os dais cuenta lo maravilloso que podría ser el mundo si os olvidaseis de amasar, de tener, de envidiar?
Mis primeros cuadernos de campo se remontan a 1985 y 1986, cuando no era más que un niño que recorría con ilusión el Camino de Las Huertas de La Ribera y El Cabezo, en mi Fregenal natal; parajes llenos de setos, pastizales, frutales, hiedras, chopos, muros cubiertos de musgos; lugares donde por primera vez observé a la tarabilla común, el trepador azul, el arrendajo, el chochín, la curruca capirotada; donde me deleitaba observando ranas, sapillos pintojos, culebrillas ciegas, donde tomaba notas y bocetos de las plantas y setas que observaba. A veces pienso que todo naturalista debería dedicar algunas de sus sesiones de campo a patear un paraje, sólo con su cuaderno, su lápiz y sus prismáticos y no parar de mirar aquí y allá… un escarabajo, los frutos maduros de la zarza, las aves que devoran los frutos maduros del caqui… todo. Y no creo que la mejor fotografía supere en emoción a cómo palpitaba nuestro corazón al descubrir el reguero de vida que se pierde en cualquier paraje… no hace falta irse lejos. Quisiera compartir con todos vosotros esos momentos mostrándoos algunas páginas de aquellos cuadernos de campo que van entrando en la senectud.


miércoles, 6 de agosto de 2014

Vida en las gargantas de La Vera



6 agosto de 2014

Soleado

Garganta de Jarandilla de La Vera (Cáceres); torrente pedregoso con aliseda y vegetación de matorral

Entre 10,30 y 14,30 horas aprox.


2 ejemplares de mirlo acuático (Cinclus cinclus) se dejan ver entre las piedras que sobresalen del agua cristalina. Con posterioridad observo otro ejemplar, probablemente uno de los especimenes anteriores.

1 arrendajo (Garrulus glandarius), posiblemente juvenil, se posa en las piedras, bastante confiado, antes de desaparecer entre lo intrincado de la aliseda próxima. Se escucha el musical canto de la curruca capirotada (Sylvia atricapilla).

Se observan peces que pueden ser pardillas (Rutilus sp.), así como 1 culebra de agua (Natrix maura) y 1 rana común (Pelophylax perezi).

Observamos 2 especies de mariposas propias del norte cacereño, más escasas en el sur, la pandora (Argynnis Pandora) y la sofía (Issoria Lathona), especialmente abundante la primera; ambas libando el néctar de planta labiada emparentada con la menta. Otros insectos comunes son las libélulas del género Calopteryx y zapateros (Gerris lacustris) , los segundos nadando encima de la película de la superficie del agua; constituyendo uno de los bioindicadores de estas aguas, pues escasean en los ecosistemas lacustres contaminados.

martes, 8 de julio de 2014

Ruta de Las Fuentes, Navalmoral de La Mata



Juveniles de avión roquero en nido ubicado en paso de la carretera A-5, Navalmoral de La Mata (Cáceres)



30 junio 2014


Soleado; área con vegetación mediterránea y escarpes; Ruta de Las Fuentes, Navalmoral de La Mata (Cáceres). Tomamos dirección a Valdehúncar (carretera A-5)  desde el casco urbano, entre las 10,30 y 12,45 h.


       Atravesamos un paisaje escarpado con vegetación mediterránea de chaparros, cistáceas y zarzas. Antes de abandonar el casco urbano observamos a una joven águila calzada (Hieraetus pennatus) acosada por tres cernícalos primillas (Falco naumanii). Una vez que iniciamos la ruta varios milanos negros (Milvus migrans) emiten su reclamo mientras un buitre leonado (Gyps fulvus) sobrevuela cerca.

Es posible observar algunos rabilargos (Cyanopica cianeus) y urracas (Pica pica), dos córvidos comunes en este paraje, mientras el reclamo de algunos individuos juveniles de alcaudón común (Lanius senador) nos indican que nos hallamos en la época estival, pues suelen hallarse en plena actividad incluso en las horas de más calor. De las zarzas y matorrales nos llega el reclamo inconfundible de una curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), otra especie mediterránea que halla aquí su hábitat predilecto.

Las moras de los vallados van madurando poco a poco y en las flores del póleo de una cuneta liban néctar algunas mariposas como el manto bicolor (Lycaena phlaeas)  y el lobito jaspeado (Pyronia cecilia). Otras como la loba (Maniota jurtina) son observables en diferentes lugares; una de ellas liba del estiércol de vacuno dejado en el camino. Son frecuentes los saltamontes de alas azules (Oedipoda caerulescens), presa básica de aves insectívoras de tamaño mediano como los propios alcaudones.

En la Fuente de Los Vivos una gran rana verde común (Pelophylax perezi) salta al pequeño charco y en los dos pasos de la carretera A-5 que atraviesan la ruta observamos algunos juveniles de avión roquero (Ptyopiogne rupestris) descansando en sus nidos, impasibles ante la cercana presencia de los caminantes.


domingo, 16 de marzo de 2014

Primavera 2014; un atisbo de esperanza


 
 
 
 
Mirlo común (Turdus merula) juvenil; Montánchez (Cáceres)
 
16 marzo de 2014

 

Soleado; prados, olivares y setos del Camino de Las Huertas; Fregenal de La Sierra (Badajoz); entre las 13,00 – 17,00 horas

 

La subida de las temperaturas y las lluvias de finales de invierno hacen florecer algunas plantas comunes como el altramuz silvestre, las abundantes crucíferas amarillas y el rabanillo.
Aves como verdecillos (Serinus serinus), carboneros comunes (Parus major) y mirlos comunes (Turdus merula) cantan para delimitar sus parcelas y es posible avistar el vuelo de algún milano negro (Milvus migrans) llegado de sus cuarteles de invernada africanos. A medida que nos adentramos en áreas donde abundan los setos, los cuales se desarrollan paralelos al arroyo, que a su vez sigue la línea del camino, los machos de chochín (Troglodytes troglodytes) emiten su musical y potente canto. Es también posible escuchar el no menos precioso canto de la curruca capirotada (Sylvia atricapilla), probablemente de los ejemplares sedentarios, pues la abundante invernada procedente de Europa parte hacia sus zonas norteñas de cría.

En la alberca situada una vez que dejamos atrás la finca La Aceña, rebosante de agua y con mucha vegetación subacuática de ceratófilos, los tritones ibéricos (Lissotriton boscai) están reproduciéndose, pues observo varios ejemplares, machos y hembras, estas últimas con partes ventrales abultadas, signo inequívoco del desarrollo de los embriones que tendrán que ser fecundados por los machos. Podía verse como estos les enviaban el olor de sus feromonas sexuales generando una pequeña corriente con la cola. En estas masas de agua estancadas pero limpias, con mucha vegetación, tienen estos anfibios grandes posibilidades para su supervivencia, de ahí que todo el rosario de canales, aljibes y estanques de esta arquitectura vernácula casi en desuso, podrían convertirse en microrreservas.

Al dirigirme de vuelta al pueblo tomando el camino que conduce a la Cuesta de Villarreal, tomo dirección sur y me adentro en un paisaje abierto donde predomina el olivar, el prado y los árboles frutales salpicados. Observo un macho de tarabilla común (Saxicola torquatus) en plena exhibición nupcial y con un llamativo plumaje de celo; al mismo tiempo, identifico una especie de mariposa, concretamente el cardenillo (Tomares ballus), perteneciente a la familia Lycaenidae, formada por muchas especies de pequeño tamaño y muy parecidas. Al ver su distribución geográfica en la guía, observo que está circunscrita a la Península Ibérica, una reducida franja del sur de Francia y norte de África. Esta especie, no obstante, es fácil de identificar por las alas inferiores de color verde en contraste con las superiores anaranjadas y moteadas de oscuro. Estas pequeñas mariposas, de diferentes especies, suelen ser comunes en estos espacios agrarios.

Sobre las 16,00 horas me dirijo de nuevo al inicio del Camino de Las Huertas y, con la grata compañía de mi sobrinita Lucía, contemplo el luminoso amarillo de las flores de la retama negra y perseguimos a varias especies de mariposas para fotografiar: Vanesa atalanta, Pararge aegeria, Colias croceas y Lycaena phaleas.

domingo, 9 de febrero de 2014

Febrero: amago primaveral en pleno invierno


8 febrero de 2014
 
Tiempo lluvioso; trayecto entre el Hornito y Avenida Juan Carlos I; Mérida (Badajoz), hacia las 14,00 h.
 
Esta mañana de sábado ha resultado lluviosa y ventosa, sin embargo, la ciudad de Mérida ha exhibido algunos amagos primaverales. El primero fue aquel macho de curruca capirotada (Sylvia atricapilla) cantando en las ramas de un aligustre atiborrado de esas bayas negras de las que esta insectívora se alimenta en invierno. Probablemente sea un individuo residente. Su canto es de los más dulces que pueda emitir un pájaro, plagado de notas aflautadas y con un ritmo rápido. También un mirlo común macho (Turdus merula) delimitaba su territorio cantando desde una antena televisiva. Días atrás he escuchado varios machos de mosquitero común (Phylloscopus collybita) en distintos jardines emeritenses, seguramente individuos en paso prenupcial hacia Europa.
Ya que febrero es un mes de amago, de transición, la fenología de algunas aves reproductoras, con manifestaciones de celo, convive con algunos signos aún invernales como el frío y la lluvia y los frutos de algunos árboles aún en plena sazón

Paseo Fluvial de Mérida (Badajoz). El Guadiana atraviesa la ciudad dejando un reguero de vida  a nuestro alcance. Los parques acondicionados, paralelos al cauce del río, junto con las isletas observables desde los puentes Romano y Nuevo, albergan una biodiversidad ornitológica que convierte a este lugar en un rosario de rico patrimonio, pues se une lo monumental, lo arqueológico y la naturaleza salvaje en un todo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Segunda primavera





Macrolepiota procera bajo alcornocal
Mosquitero común (Phylloscopus collybita) merodeando cerca del bebedero

Ejemplar de rana verde común (Pelophyllax perezi) con pigmentación muy oscura; casi negra.
Los frutos de la torvisca (Daphne gnidium) maduran estos días

3 noviembre de 2013
Tarde soleada con algunas nubes
La Fontanita; Montánchez (Cáceres)
Entre 16,40- 18,30 horas
El mes de noviembre nos recibe con el Día de Todos Los Santos; festividad donde se rinde culto a los difuntos. No obstante, en nuestras mediterráneas latitudes, esta fecha del santoral está lejos de coincidir con una coyuntura ajena a la vida, al contrario, nos sirve para tomar el pulso a la maduración de los frutos – cultivados o silvestres- pues caquis, membrillos y granadas se hallan en plena sazón para ser consumidos. Del mismo modo, las bellotas comienzan poco a poco a adquirir la tonalidad que les permitirá servir de alimento tanto al ganado porcino, a ovejas y cabras y a jabalíes y ciervos.
La naturaleza se manifiesta con alegría vital-como en una segunda primavera- por eso, nuestro paseo de tarde por los alrededores del castillo de Montánchez nos ha deleitado con la multitud de larvas de tritón pigmeo (Triturus pigmaeus) que luchan por completar su metamorfosis en el estanque de La Fontanita, donde, además, un ejemplar de rana verde común (Pelophylax perezi) con pigmentación inusualmente oscura nada con energía mientras descubro un ejemplar adulto de la primera especie. Los huevos de los gallipatos (Pleurodeles walt) se observan en el fondo y una salamandra común (Salamandra salamandra) se refugia en un trozo de corcho flotante tras, probablemente, caer por accidente al agua. Al contemplar tanta vida desafiando a los elementos en el estanque -algo fascinante- pienso en las posibilidades que tiene la conservación de la arquitectura vernácula asociada tradicionalmente a los usos del agua a la hora de convertir estanques, aljibes y demás infraestructuras similares en microrreservas para los anfibios.
Alrededor, entre chaparros y árboles frutales que circundan un huerto, se escuchan los reclamos de un animado bando de mitos (Aegithalos caudatus), pajarillos minúsculos y con larga cola de costumbres gregarias al llegar el otoño. Muchas aves se acercan al bebedero: varios gorriones comunes (Passer domesticus), algunos carboneros comunes (Parus major) y herrerillos (Cyanister caeruleus), una hembra de pinzón vulgar (Fringuilla coelebs) y un nervioso mosquitero común (Phylloscopus collybita). Cerca, escuchamos a una curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) y a un petirrojo (Erithacus rubecula), cuyo “pit pit” es uno de los sonidos inequívocos del otoño e invierno extremeños. También resulta audible el tosco reclamo de la curruca capirotada (Sylvia atricapilla), otro pájaro insectívoro que tras el verano se desplaza desde Europa central a nuestra plácida región, ocupando millones de ejemplares nuestras dehesas, olivares y jardines.
Las vistosas gallipiernas (Macrolepiota procera) crecen en la húmeda hierba bajo alcornoques y olivos, siendo una de la setas más espectaculares para el paseante; algo más discretas, pero abundantes, las volvarias (Volvariella speciosa), las cuales se dejan ver entre la hierba impregnada de goterones. También los frutos de la torvisca (Daphne gnidium) y el majuelo (Crataegus monogyna) exhiben sus frutos rojos, otra muestra de que nos hallamos en fechas de equinoccio.
Nota: En relación a las larvas de tritón pigmeo, cabe la posibilidad de que se traten de gallipato; el otro anfibio urodelo que coloniza el estanque, no obstante, me inclino más por el primero por las características de los especímenes, sin embargo, las frezas o huevos hallados sí pertenecen a la segunda especie

lunes, 22 de julio de 2013

Refrescándose en el bebedero

 
21 julio de 2013
 
Cuaderno del bebedero
 
Ayer tarde, a pesar de las elevadas temperaturas, decidimos visitar el bebedero de La Fontanita, el cual se ha cubierto de un verde limo. Entre sus entresijos nadan pequeños renacuajos y escarabajos acuáticos y numerosas aves lo visitan para satisfacer sus necesidades de agua,  mucho más teniendo en cuenta el peligro de deshidratación con estos calores. Algunos mirlos jóvenes (Turdus merula), junto con otro inmaduro de pinzón vulgar (Fringuilla coelebes) son los primeros en llegar. Poco después, un pequeño bando de gorriones comunes (Passer domesticus) da cuenta de las pipas de girasol esparcidas y algo más tarde un precioso carbonero común adulto (Parus major) se acerca furtivamente para llevarse algunas de estas semillas. No faltaron los pequeños herrerillos comunes (Cyanister caeruleus), todos ejemplares jóvenes que mostraban sus dotes acrobáticas en las ramas que se hunden en el bebedero. El siguiente en aparecer fue un verdecillo (Serinus serinus) que tras beber se aleja. Seguidamente, un trepador azul (Sitta europea) muestra su mal genio con los gorriones que comen mientras él agarra con su pico las pipas de girasol. Gran sorpresa la de un ejemplar joven de picogordo (Cocotrhaustes cocothraustes) que, fugazmente, se posa en el borde para alejarse al poco tiempo; grande y corpulento como los adultos.
Al caer la tarde y mitigarse el sofocante calor, la iluminación hacía inútil seguir intentando fotografiar a nuestros amigos alados, razón por la cual me limité a contemplarles oculto desde el aguardo, deleitándome con el único ruido de fondo del silencio de las sierras montanchegas. Sólo hay dos palabras que se me ocurren para definir ese momento: paz y armonía. No conseguí ninguna foto que mereciera la pena; tuve un mal día, pero todo ello se compensa con la posibilidad de observar la vida salvaje de nuestros campos a un par de metros, lejos del ruido, las malditas ciudades y el aire viciado.
 

domingo, 31 de marzo de 2013

Primavera en la Alta Extremadura


Retama blanca (Cytisus multiflorus) en Navalmoral de La Mata (Cáceres)



28 marzo 2013

Carretera Rosalejo-Tiétar-Losar de La Vera (Cáceres); nubes y claros; 11,00-12,00 horas

Atravesamos áreas de encinar, robledal de melojo aclarado y pequeños bosques-galería con fresnos y chopos y escuchamos canto de cuco (Cuculus canorus). Se observan al menos 2 milanos negros (Milvus migrans), 1 milano real (milvus milvus) y 2 buitres leonados (Gyps fulvus), así como 1 garza real (Ardea cinerea) en una de las muchas charcas temporales formadas en las dehesas gracias a las abundantes lluvias. 1 ánade azulón (Anas platyrhinchos) vuela hacia otra de las charcas. En un pequeño arbusto se observa 1 macho de curruca capirotada (Sylvia atricapilla) mientras 1 busardo ratonero (Buteo buteo) sobrevuela el área prospectada

Llegamos a Valverde de La Vera (Cáceres) y observamos 1 colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) en el casco urbano

29 marzo 2013

Navalmoral de La Mata (Cáceres); extrarradio del casco urbano; tiempo lluvioso; 11,30 horas

Nos movemos en área escarpada con zarza, cantueso y retama blanca y observamos 1 curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), 1 tarabilla común (Saxicola torquatus) y 1 triguero (Emberiza calandra)

Hacia las 15,30 horas - en Tornavacas (Cáceres)- observamos varios gorriones molineros (Passer montanus) y al menos 2 ejemplares de pinzón real (Fringuilla montifringuilla) en área de cerezal con aterrazamientos donde se acondicionan pequeños huertos. La floración del cerezo no es significativa debido a las persistentes lluvias.

Otras aves que se observan en este hábitat son: estornino negro (Sturnus unicolor), verdecillo (Serinus serinus) y curruca capirotada (Sylvia atricapilla)

30 marzo 2013

Carretera Navalmoral de La Mata-Valdehúncar (Cáceres); soleado con algunas nubes; 12,30 horas.

En área periurbana donde se instalan olivares y huertos escucho canto de ruiseñor común (Luscinia megarhynchos); el primero de la temporada.

Hacia las 16,30 horas nos desplazamos al paraje de Las Viñas en Millanes (Cáceres), donde hacemos parada en olivar con estrato herbáceo muy desarrollado con arbustos como majuelos y almendros silvestres. La flora más característica se compone de altramuz silvestre, rabanillo, hierba de San Roberto y campanulas - las más abundantes-.

En este paraje observamos 1 ejemplar de críalo (Clamator glandarius), el cual emite su inconfundible reclamo mientras vuela; 1 carbonero común (Parus major) en arbusto de majuelo y varios abejarucos (Merops apiaster) sobrevolando la zona; también los primeros de la temporada.



domingo, 17 de marzo de 2013

Efluvios de primavera

 
Montánchez, 13 marzo 2013


15 marzo 2013

Camino Arroyomolinos-Montánchez, cerca de La Fontanita; Soleado, 11,00- 11,30 horas

 

Búho real (Bubo bubo) en las laderas del Castillo de Montánchez junto a dos pollos con plumón. En zona de herbazal cercana a huerta un ejemplar de meloncillo (Herpestes ichneumon) huye al avistarnos. De los árboles frutales (higuera, ciruelo, membrillero) nos llegan reclamos de curruca capirotada (Sylvia atricapilla) y de mito (Aegithalos caudatus)

Se escuchan cantos territoriales de carbonero común (Parus major) y un macho de curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) realiza vuelo vertical característico de la parada nupcial. Del mismo modo, los machos de verdecillo (Serinus serinus) cantan insistentemente mientras realizan vuelo nupcial.

El piruétano o peral silvestre (Pyrus bourgaeana) se encuentra en flor y se avistan dos ejemplares de milano negro (Milvus migrans) llegados de sus cuarteles de invernada africanos

jueves, 3 de enero de 2013

Momentos del 2012



 Petirrojo (Erithacus rubecula); Montánchez (Cáceres)


1 enero

Soleado
Camino de Las Huertas (Fregenal de La Sierra); 10, 30 h.
Un ejemplar de roquero solitario (Monticola solitarius) en edificios de la Barriada de Santa Ana, cerca del Arroyo de Las Piñuelas. En esta zona del extrarradio observo mirlo común (Turdus merula) y tarabilla común (Saxicola torquatus); ésta última con plumaje con indicios de celo.
En un pequeño encinar bordeado con setos se observan currucas capirotadas (Sylvia atricapilla), un pinzón vulgar (Fringuilla coelebs), una tórtola turca (Streptotelia decaocto) y dos ejemplares de arrendajo (Garrulus glandarius) en una hilera de chopos.
Cerca del olivar y el eucaliptal de la finca El Cabezo sobrevuela un milano real (Milvus milvus) y se escucha el reclamo del herrerillo capuchino (Parus cristatus).

16 de febrero

Soleado
Jardines anexos al río Albarregas; barrio de Las Abadías (Mérida), 11,30 h.
Observo un macho de verdecillo (Serinus serinus) cantando en ramas de plátano de sombra con plumaje con indicios de celo
  
Verdecillo (Serinus serinus); Montánchez (Cáceres)

27 de marzo

Soleado con viento persistente
Embalse de Los Canchales, La Garrovilla; entre las 18,00 – 19,00 h.
Muy frecuentes los chorlitejos chicos (Charadius dubius) en las orillas de la cola del embalse. Observamos varios ejemplares de correlimos tridáctilo (Calidris alba) con distintivo pico negro y recto, patas negras y mancha negra en alas. Otros limícolas frecuentes son el andarríos chico (Actitis hypoleucos), la agachadiza común (Gallinago gallinago) y el archibebe común (Tringa totanus).
Los ejemplares avistados de espátula (Platalea leucorodia) lucen el plumaje nupcial.  Entre las zancudas ardeidas están presentes la garcilla bueyera (Bubulcus ibis), la garceta común (Egreta garzetta), unos seis ejemplares de garza real (Ardea cinerea) y tres de garceta grande (Casmerodius albus).
Las anátidas que captamos con catalejo son: ánade friso (Anas steppera) (2 parejas), pato cuchara (Anas clypeata) (1 pareja) y cerceta común (Anas crecca) (seis u ocho ejemplares).
En las orillas se hacen notar algunas aves insectívoras, entre ellas un ejemplar de bisbita ribereño alpino (Anthus spinoletta).
Al desplazarnos a otro extremo de la cola del embalse vemos un fumarel común (Chlidonias niger) y una avoceta (Recurvirostra avosseta), así como dos ejemplares de elanio azul (Elanus caeruleus) en un arbusto, numerosos ánades reales (Anas platyrrynchos) y un águila pescadora (Pandion haliaetus) devorando presa en posadero.
En las zonas adehesadas cercanas a la orilla anidan varias parejas de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) y se escuchan cantos de triguero (Emberiza calandra) y reclamo de autillo (Otus scopus).
Hacia la puesta de sol y antes de regresar a casa tenemos la suerte de observar dos ejemplares de búho campestre (Asio flammeus) en dehesa con cultivo de cereal


3 de abril

Soleado con nubes; ventoso
Badén de Torremayor (Badajoz); 18,00 h
Charca de Esparragalejo; entre 19,30 h y 20,30 h.
Una pareja de pájaros moscones (Remiz pendulinus) anida en sauce cercano a la orilla. El nido, aunque acabado, sigue siendo reforzado por dentro por uno de los ejemplares.
Cerca, observamos un martinete (Nycticorax nycticorax) y dos garcetas comunes (Egreta garzetta).
Nos desplazamos a la charca de Esparragalejo y distinguimos varios correlimos menudos (Calidris alpina) y  un grupo de lavanderas boyeras (Motacilla flava) de las razas iberiae y flavissima, utilizando este embalse en su paso prenupcial. Del mismo modo, el paso migratorio de los combatientes (Philomachus pugnax) es notorio, siendo una limícola común. Uno de los ejemplares que vemos porta indicios de plumaje nupcial

5 de mayo

Soleado; nubes y claros
El Jartín, Alcántara; entre 11,00 h y 14,30 h.
Avistamos varios ejemplares de ciervo (Cervus elaphus); son observables las entradas en los escarpes del río Tajo que utilizan para abrevar.
Frecuente la presencia de abejarucos (Merops apiaster) y en la vegetación riparia próxima a las orillas (fresnos) se escuchan machos de mirlo común (Turdus merula), ruiseñor común (Luscinia megarhynchos), chochín (Troglodytes troglodytes) y escribano soteño (Emberiza cirlus) delimitando territorios. De la zona de roquedo nos llegan cantos de roquero solitario (Monticola solitarius). Otras especies audibles son el cuco (Cuculus canorus) y el triguero (Emberiza calandra).
Una cigüeña negra (Ciconia nigra) sobrevuela el área prospectada junto a tres ejemplares de alimoche (Neophron pernocterus)

 

Cantueso (Lavandula stoechas), Trujillanos (Badajoz)

11 junio

Soleado
Río Guadiana, Medellín; entre 17,00 y 18,00 h
Son observables algunas fochas comunes (Fulica atra) y gallinetas (Gallinula chloropus), así como un ejemplar de averorillo (Ixobrichus minutus) refugiándose entre las espadañas de la orilla y varios buitrones (Cisticola juncidis).
Muy audibles los cantos de los machos de oropéndola (Oriolus oriolus) en las ramas altas de los eucaliptos cercanos a la orilla

2 julio

Soleado
Embalse de Cornalvo, Trujillanos; entre 19,30 y 20,30 h
En la vegetación que bordea al embalse (jaras, encinas y alcornoques) observo un numeroso grupo de mitos (Aegithalos caudatus), un mirlo común (Turdus merula), un arrendajo (Garrulus glandarius) y varios agateadores comunes (Certia brachydactila).
En la orilla, mientras tres ejemplares de paloma torcaz (Columba palumbus) abrevan, una garceta común (Egreta garzzeta) pesca.
Dos zorros adultos (Vulpes vulpes), que tienen especial querencia por esta zona, merodean cerca del agua.

17 de agosto
Soleado
Bebedero de La Fontanita, Montánchez;9,00 h
Comienza el paso migratorio postnupcial de los papamoscas cerrojillos (Ficedula hypoleuca) y de los mosquiteros musicales (Phylloscopus trochilus); observamos un ejemplar de cada uno. Si bien es ciertamente difícil distinguir el común del musical, teniendo en cuenta la frecuencia del paso del último a partir de agosto, hay muchas probabilidades de que se trate del segundo.
Otras aves que visitan en bebedero son el picogordo (Cocothraustes cocothraustes), el escribano montesino (Emberiza cia) y el estornino negro (Sturnus unicolor).
Varios abejarucos (Merops apiaster), a punto de partir hacia sus cuarteles de invierno africanos, merodean cerca del aguardo.

10 de septiembre
Soleado; nubes altas (cirros); 17,00 h
Río Guadiana; tramo cercano a las laderas del castillo de Medellín
En las laderas escarpadas crecen higueras y abunda el hinojo. Entre estas plantas se alimentan numerosos mosquiteros (Phylloscopus sp.), probablemente musicales, capturando los pulgones que invaden tallos y flores.
En el río, en orilla cubierta de camalotes, planta invasora, observo una garcilla cangrejera (Ardedola rhalloides) y se escucha el reclamo del martín pescador (Alcedo athis) y el pájaro moscón (Remiz pendulinus).
Otras aves que se avistan son el buitrón (Cisticola juncidis), la gallineta común (Gallinula chloropus) y la golondrina dáurica (Hirundo daurica)

 
Fresno (Fraxinus angustifolia), Fregenal de La Sierra (Badajoz)



30 octubre
Nubes y claros
Camino de Las Huertas, Fregenal; 11,30 h
Un ejemplar de roquero solitario (Monticola solitarius) y un colirrojo tizón (Pohenicurus  ochruros) en aljibe de molino harinero.
Se observa un ratonero común (Buteo buteo) sobrevolar el área y resultan habituales aves como el mosquitero común (Phylloscopus collybita), el petirrojo (Erithacus rubecula) y la curruca capirotada (Sylvia atricapilla)

23 de noviembre
Nubes y claros
Río Albarregas, frente a Acueducto de Los Milagros (Mérida); 10,30 h
Una garceta común (Egreta garzzeta) y varias garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) en césped adyacente. Observo ánade real (Anas platyrrynchos), una gallineta común (Gallinula chloropus)  y una agachadiza común (Gallinago gallinago)

 
Arrendajo (Garrulus glandarius); Montánchez (Cáceres)



23 diciembre
Soleado; Cementerio Viejo de Santa Ana (Fregenal de La Sierra); 16,30 h
Fácilmente avistables pájaros como la tarabilla común (Saxicola torquatus) y el triguero (Emberiza calandra), propios de estos espacios agroganaderos del extrarradio.
Un alcaudón real (Lanius meridionales) utiliza como como percha una torreta de alta tensión que atraviesa zona labrada cercana a olivar. En el muro que separa el camino observo macho de curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) y tarabilla común (Saxicola torquatus). Cerca, un petirrojo (Erithacus rubecula) y un colirrojo tizón (Pohenicurus ochruros).
En una hilera de chopos secos donde crece mucha vegetación baja discurre un pequeño regato donde observo un ejemplar de tritón ibérico (Lissotriton boscai). Al regresar, una salamandra común (Salamandra salamandra) muerta en el camino, atropellada por vehículo.
En las dos líneas de plátanos de sombra plantados en Colegio Público San Francisco observo un herrerillo común (Parus caeruleus), pequeña y graciosa avecilla que nos despide este 2012.

 
Atardecer en Cornalvo, Trujillanos (Badajoz)