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lunes, 1 de diciembre de 2014

Paisaje jerteño: el cerezo y el modus vivendi del Valle


Barrado (Cáceres); 24 noviembre de 2014. El cultivo del cerezo en bancales alterna con las manchas de robledal

Así apunta el otoño en esta localidad jerteña, cercana a La Vera. Las manchas de melojar o rebollar alternan con las plantaciones de cerezos que, desde los años sesenta del pasado siglo, transformaron radicalmente el paisaje del Valle del Jerte, hasta el punto de que la pequeña propiedad minufundista, seña de identidad del arco norte extremeño, se subsumió al cultivo de esta rosácea que atrae a miles de turistas durante la Fiesta del Cerezo en Flor.
No obstante, aún pueden contemplarse estos fragmentos de roble melojo (Quercus pirenaica), refugio de una nutrida avifauna, ecosistema rico en hongos y hábitat de pequeños reptiles, insectos y una interesante flora. El roble ya no tiene la importancia económica de antaño para estos núcleos montanos, lo que explica que no siempre nos encontramos discursos positivos sobre el ecosistema forestal entre los lugareños, los cuales suelen identificar al rebollo con el abandono y la matorralización, pero no olvidemos su baluarte para la conservación de la biodiversidad, para la fijación del suelo y lo que significó este árbol para las economías de las comarcas extremeñas más septentrionales, prueba evidente es la rica toponomia asociada a esta quercínea en estos lares, ya sea en el callejero local o en la denominación de las propias localidades. Y es que el cerezo forma parte del modus vivendi jerteño desde hace escaso tiempo. Merece la pena visitar la comarca en plena floración primaveral, pero tampoco es desdeñable el espectáculo de colores ocres y amarillos que ofrece el otoño.

domingo, 20 de abril de 2014

Dehesas y caminos vecinales



Camino de Las Huertas (abril 2014); Fregenal de La Sierra (Badajoz)
El cierre a los vehículos de motor en este camino, mas la disminución de la actividad agroganadera tradicional que se practicaba hasta hace pocas décadas, hace que la vegetación estreche el paso. De ese modo, angélicas y zarzas proporcionan néctar y refugio a insectos, pequeños reptiles y aves insectívoras.


En medio del paisaje adehesado atravesado por el Camino de Los Molinos, surge una de las catorce de estas infraestructuras que dan nombre a esta vía que conduce hasta el Santuario de Los Remedios en Fregenal de La Sierra. El acusado estiaje del Arroyo de La Parrilla, obligaba a construir aljibes para almacenar el agua para llevar a cabo el proceso de molienda, común en estos lares hasta finales de los años cincuenta del pasado siglo.

sábado, 12 de abril de 2014

Paisaje cultural, flora y fauna; Santa Amalia


Paisaje adehesado con pendiente y suelo pedregoso en Santa Amalia (Badajoz); 12 abril de 2014
En el área circundante predominan los regadíos pero los espacios más accidentados no se implantaron por inviabilidad técnica. Cuando los usos de la dehesa eran múltiples y complemetarios, hasta hace medio siglo, los predios con suelos rocosos y pendiente elevada solían quedar exentos de los aprovechamientos agrícolas, siendo la cabra el animal más adaptado a estos lares, pues este herbívoro es que le saca más rendimiento a la vegetación mediterránea menos palatable para otros rumiantes. Este tipo de áreas albergan el hábitat característico de aves como el roquero solitario (Montícola soliatarius) y el búho real (Bubo bubo), por poner sólo algunos ejemplos
Paisaje agroganadero en Santa Amalia (Badajoz); 12 abril de 2014
Los pastizales con usos ganaderos y/o agrícolas quedan nítidamente separados del área con pendiente donde se asienta la dehesa. La proliferación de algunas especies de plantas se asocia al uso agrícola continuado del suelo. De ese modo, estas crucíferas amarillas son típicas de los paisajes agrarios en muchos lugares, del mismo modo que la amapola, vinculada sobre todo a las zonas de cereal. Estos parajes son el hábitat de la tarabilla común (Saxicola torquatus), la cogujada común (Galerida cristata) y el triguero (Emberiza calandra), especies que huyen del bosque cerrado y hallan en este tipo de espacio su bioma preferido, siendo tres ejemplos de la estrecha conexión entre la actividad antrópica y el asentamiento de determinada fauna.

martes, 8 de abril de 2014

Prados de la Sierra de San Serván

Sierra de San Serván; Arroyo de San Serván (Badajoz); 9 abril de 2014

Hoy, 9 de abril, las temperaturas han subido varios grados, lo que unido a las importantes lluvias de esta temporada, contribuye a que los prados de las faldas de la Sierra de San Serván se conviertan en una explosión de vida. Estos espacios se hallan en barbecho o posío, desarrollándose en ellos plantas como la viborera, la cebolla albarrana de blancas flores, el ajo silvestre con su tenue rosado, además de cardos y otras especies. Anduve con el objeto de observar y fotografiar más lepidópteros - mariposas, si se prefiere un término más coloquial- y tras caminar un rato sin ningún ejemplar a la vista, aparecen las bonitas colias amarillas y el pequeño ícaro, hasta que me encontré con la grata sorpresa de dos ejemplares de Papilio machaon, una de las mariposas más grandes y vistosas de Europa, enfrentándose en el aire para después dedicarse a libar el néctar de los cardos.
Los cantos de varios machos de codorniz (Coturnix coturnix) son el signo más inequívoco de que nos encontramos en un espacio agrario en primavera y que, afortunadamente, la zona en cuestión no se halla muy castigada con el empleo de fitosanitarios y demás venenos, pues estas pequeñas gallináceas son muy susceptibles a ellos. El delicioso "guit güi güit" se repetía muy cerca de mi; los ejemplares se mandaban señales de contacto pero es prácticamente imposible descubrirlos camuflados con su críptico plumaje. No obstante, un adulto levantó el vuelo muy cerca, desplazándose con el característico zumbido rectilíneo de los fasiánidos hasta ocultarse de nuevo. Un grupo de jilgueros (Carduelis carduelis) merodeaba cerca y los cantos del triguero (Emberiza calandra) y la cogujada común (Galerida cristata) animaban el ambiente. El cazamariposas se llenaba fortuitamente de pequeños coleópteros y arañas y entre la hierba se dejaban ver los grumos de espuma producidos por las ninfas de las cigarrillas, mientras el canto del buitrón (Cisticola juncidis) se dejaba oir

sábado, 5 de abril de 2014

Arquitectura del agua, paisaje y conservación de la biodiversidad

 Hábitat de la ranita meridional (Hyla meridionalis); finca La Aceña (Fregenal de La Sierra); 5 abril 2014


Esta hembra de ranita meridional merodea desde hace semanas cerca del pequeño estanque de la finca La Aceña, enclavado en una zona de setos, árboles frutales y huertos.

Ya hemos hecho referencia a la arquitectura tradicional identificándola con un rico patrimonio asociado a la capacidad humana para adaptarse al medio haciendo uso, a menudo, de escasos recursos tecnológicos; con elementos asociados no sólo a la vivienda sino también a unos procesos de trabajo responsables de las características de nuestros paisajes culturales. Y es que el mundo silvestre sólo podrá entenderse si aparte de tener en cuenta su dimensión de biodiversidad, se analiza de igual modo su vertiente cultural o antropológica, encarnada en espacios dedicados a la agricultura y la ganadería con todo un elenco de arquitectura asociada que tiende a adaptarse a los constreñimientos ecológicos, insertándose armónicamente en el entorno. En la actualidad, la revisión del concepto patrimonio ha permitido que nuestros textos legales tengan a bien considerar a estos referentes como elementos dignos de ser inventariados, catalogados e incluso protegidos, pues la figura BIC (Bien de Interés Cultural) concede una categoría específica: el Lugar de Interés Etnológico, a las edificaciones o conjuntos arquitectónicos característicos de las áreas culturales donde han surgido, como puede verse en la Ley 2/99 de 29 de marzo de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura. Mucha de la arquitectura asociada al mundo rural tradicional de nuestra tierra ha perdido centralidad. Como referencia de esto último tenemos a toda la arquitectura relacionada con el aprovechamiento del agua; ese recurso escaso en nuestras latitudes mediterráneas. De ese modo, aljibes, molinos, canales, albercas y cocederos de altramuces nos hablan de un pasado reciente pero también de la posibilidad de que estos adquieran una nueva dimensión como lugares de especial interés para la conservación de la biodiversidad, pues generan microhábitats cruciales para la supervivencia de especies como la aquí representada. Para los niños, visitar el viejo estanque es como penetrar en un fascinante mundo: ranas, tritones, libélulas, caracoles de agua, multitud de insectos acuáticos se unen en una explosión de vida... qué mejor lugar para una clase práctica en Conocimiento del Medio.
Alrededor del estanque, los cantos del chochín (Troglodytes troglodytes) y la curruca capirotada (Sylvia atricapilla) proporcionan un dulce telón de fondo, igual que la presencia de los primeros ruiseñores comunes (Luscinia megarhynchos) llegados de sus cuarteles africanos.

jueves, 16 de enero de 2014

Sendas empedradas y bosques frondosos


Hervás (Cáceres); los caminos empedrados se abren paso entre los bosquecillos de robles melojos



Todo paisaje, por definición, integra naturaleza y cultura. Fauna, flora y elementos abióticos conforman su personalidad igual que la fisonomía que adopta gracias a la huella humana, la cual crea prados, claros de bosque, aterrazamientos y demás elementos como la arquitectura asociada a trabajos conectados con la actividad agropecuaria. El trasiego humano generó también vías de comunicación; caminos vecinales que van abriéndose paso, como en los bosques caducifolios de la Alta Extremadura, donde las hojas de castaños y robles melojos tapizan en otoño e invierno las vías empedradas que conducían a los lugareños a las pequeñas parcelas de estas comarcas minifundistas . Por otro lado, los cerezos desnudos de follaje contrastan con los amarronados melojos, representando la creciente importancia de este árbol frutal en el norte extremeño en el último medio siglo. Corre una creencia generalizada en muchos de nuestros pueblos que considera que estos caminos herradura son de origen romano, pero la realidad es que muchos se configuran como tales hace un siglo o poco más, siendo parte de la memoria colectiva de las generaciones que nos precedieron.

 

lunes, 7 de octubre de 2013

Palmeral de Elche


La ciudad de Elche cuenta con un peculiar pulmón verde, donde la especie protagonista es la palmera datilera (Phoenix dactylifera). Es de obligada visita el llamado Huerto del Cura - declarado Jardín Artístico Nacional- , donde se ubica un jardín botánico en el que se exhiben distintas especies de palmeras de todo el mundo, amen de cactus y helechos de Tasmania. El palmeral es un paisaje típicamente norteafricano trasladado a la península desde tiempos árabes - aunque algunas fuentes indican que podría ser incluso de época anterior-  y la economía local cuenta con estas especies vegetales como recurso básico, pues de ellas se extraen fibras para construir esteras, sombreros, mesas y demás enseres, sin contar el dulce e irresistible dátil.
Como ya sabréis, las palmeras no son árboles, sino hierbas gigantes. No producen madera y pertenecen a las plantas monocotiledóneas - como el trigo- pero en muchas comunidades del mundo son tan significativas como los árboles, pues producen un sinfín de recursos.
Así contemplábamos la ciudad alicantina desde lo alto de la Iglesia de La Asunción el pasado 4 de octubre

jueves, 5 de septiembre de 2013

Ecos nostálgicos




¿Es el espantapájaros un simple eco nostálgico del pasado, o una muestra de que las huertas del extrarradio siguen teniendo vigencia aún habiendo sucumbido la agricultura tradicional hace décadas?

Paseando por el llamado Camino de Las Huertas – que comienza situándonos al noroeste del casco urbano de Fregenal de La Sierra- percibimos que lo que antaño eran predios con trasiego humano, gracias a la actividad de los molinos harineros y los canales alimentados por el arroyo, se han transformado en lugares donde los pocos hortelanos y campesinos que siguen explotando estos pagos, se ven rodeados por espacios donde la vegetación baja forma marañas a veces impenetrables y donde los pastos y demás hierbas de las manchas de árboles frutales, junto a las albercas en casi desuso, han convertido a estos entornos en auténticas reservas de biodiversidad con la multitud de plantas, insectos, aves y pequeños reptiles que aquí hallan su hábitat. La oveja que tranquilamente se deleita entre el alto pastizal y los hinojos no es consciente de ello, pero vive en un lugar que proporciona al paseante todo un espectáculo que sólo la naturaleza puede ofrecer.

domingo, 18 de agosto de 2013

Entre brañas y bosques


Fotos: María Jacinta Sánchez


Entre Navia y Onate (Asturias) nos encontramos paisajes como los de estas imágenes. Las manchas de bosque caducifolio autóctono alternan con verdes prados, entre los cuales pueden verse las pequeñas plantaciones de fabes -esa apreciada legumbre- y los centenares de hórreos destinados, sobre todo antaño, al almacenaje del maíz y otros productos agrícolas. La huella humana en el entorno es evidente pero en estos parajes, donde se suceden la superficie forestal y los espacios abiertos, se observan tanto especies propias del bosque como el reyezuelo listado y el arrendajo, como otras propias de áreas agrícolas como el verderón común, la abundante corneja negra y el escribano soteño.  En terrenos más despejados suelen verse plantaciones de maíz siguiendo modelos intensivos y, por desgracia, basados en los transgénicos, pero aún pervive alguna pequeña plantación junto a los huertos y hórreos, entre los claros que dejan carballos, fresnos y avellanos, que nos pueden dar una pequeña idea de cómo fue la agricultura tradicional en estos atlánticos pagos. Asturias me ha dejado huella... es maravillosa.

jueves, 13 de junio de 2013

Arrozal en las Vegas Altas

Foto: María Jacinta Sánchez

El cultivo del arroz se constata desde hace milenios en lugares como China y Vietnam, donde forma uno de los paisajes culturales más antiguos que se conocen. En Extremadura, la superficie cubierta por este cereal que necesita un suelo permanentemente encharcado ha crecido exponencialmente en las últimas décadas, hasta el punto que la región es la primera productora a nivel estatal. El radical cambio producido tras su implantación se traduce en nuevos hábitats para aves como chorlitejos, andarríos, cigüeñuelas - con una población reproductora importante-  así como agujas colinegras - abundantes en el paso migratorio de primavera- amen de garcillas, gallinetas y pequeñas insectívoras que se refugian y crían en la vegetación que se concentra en los canales, destacando carriceros tordales y pájaros moscones. Tampoco podemos dejar de hablar de los alcaudones, cogujadas, tarabillas y abubillas que merodean en los pastizales cercanos, y de rapaces como los milanos negros, los cuales se prestan a capturar las numerosas ranas que hallan en el arrozal su hábitat predilecto. Así apuntaba este arrozal de Gargáligas (Badajoz) el pasado domingo. Todo se convertirá en un secarral tras la cosecha de agosto.
Si bien es cierto que este cultivo ha introducido efectos positivos en la avifauna al ofrecer un hábitat lacustre antes inexistente, no podemos olvidar que es responsable de la utilización de una ingente cantidad de agua y que ha contribuido a la regresión de las aves esteparias al acabar con los espacios abiertos secos.

viernes, 10 de mayo de 2013

La huerta: verdor y agua




Enmedio de dehesas plagadas de tonos lilas, amarillos y blancos proporcionados por la flora primaveral, surge el manantial que antaño permitió la ubicación del cocedero de altramuces de la finca La Cabra (Monesterio), conjunto declarado BIC (Bien de Interés Cultural) según lo dispuesto en la Ley 2/99 de 29 de marzo de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, por ser referencia del ciclo tradicional del engorde del cerdo y los usos múltiples de las dehesas hasta hace medio siglo aproximadamente. Pero el agua -recurso escaso en el mundo mediterráneo- también permitió el mantenimiento de una gran huerta que surtía de productos frescos a Monesterio y Calera de León, proporcionando coles forrajeras al ganado de la dehesa; un ejemplo de complementariedad entre agrosistemas diferentes.
Hoy, la valorización como patrimonio de este pago se ha visto acompañada de la recuperación de la huerta, siguiendo los criterios de la producción ecológica. Algunas de las las acelgas que véis en la imagen acabaron esa noche en mi plato gracias a la amabilidad de Jordi, uno de los entusiastas responsables de este proyecto.
 


domingo, 14 de abril de 2013

Cerezo en flor; Valle del Jerte



Las prolongadas lluvias primaverales han provocado un importante retraso en la floración del cerezo jerteño. Un paisaje con nieblas y árboles sin el manto níveo característico nos acompañó durante la Semana Santa. Algo diferente pudimos contemplar el pasado sábado 13 de abril en Tornavacas y Valdastillas, donde el sol y las manchas amarillas de las mostacillas silvestres construían un bello contraste con el blanco de los cerezos, si bien, no en todos los enclaves visitados la floración se hallaba en su apogeo.
la Fiesta del Cerezo en Flor se ha visto sin duda afectada esta temporada por lo irregular del tiempo, pero este fin de semana los visitantes no han faltado gracias al sol y a los 23 grados de temperatura alcanzados. Nos encontramos con un hormiguero humano en el paraje de El Caozo (Valdastillas), donde las visitas a la impresionante cascada provocaron un colapso de vehículos que significó un curioso contraste en un lugar donde la naturaleza se enseñorea, a pesar de ubicarse en un entorno profundamente transformado desde los años sesenta del pasado siglo, cuando se generalizó el monocultivo del cerezo; el paisaje cultural del Jerte. 
Mirlos, gorriones molineros y currucas capirotadas se dejaban ver y entonaban sus cantos y reclamos, anunciándonos que estamos en primavera y que quieren -de una dichosa vez- construir sus nidos, incubar sus huevos y sacar adelante sus pollos.



martes, 9 de abril de 2013

Retraso de la floración del cerezo jerteño


Tornavacas (Cáceres); 29 marzo de 2013; cerezos sin flor por lo prolongado de las lluvias

La lluvia no cesó durante los últimos días de marzo
El cerezal ha transformado sustancialmente el paisaje jerteño desde los años sesenta del siglo XX

Hermosos bosques de ribera adquieren un halo tan bello como fanstasmagórico con las nieblas de montaña

 Aunque el cultivo del cerezo se conoce en el Valle del Jerte desde antiguo, no es hasta los años sesenta del siglo XX cuando comienza su expansión, convirtiéndose en el clásico monocultivo que hoy se extiende en todo el territorio. Hasta entonces, en este rincón de la Alta Extremadura se practicaba una agricultura característica de las áreas de minifundio del norte de Cáceres, donde en la pequeña propiedad coexistía toda una suerte de producciones -sobre todo olivo, frutales y hortalizas -con la ganadería caprina; típica de las áreas de montaña.
El pasado Viernes Santo - 29 de marzo- visitamos Tornavacas, donde pudimos contemplar un paisaje en el que el cerezo retrasó su floración por lo prolongado de estas lluvias primaverales.



martes, 20 de noviembre de 2012

Paisajes del extrarradio




La higuera (Ficus carica) presenta este aspecto bien entrado el otoño, con sus hojas caducifolias a punto de caer. Este ejemplar lo hallamos en el Camino de Las Huertas (Fregenal de La Sierra), área que antaño - hasta los años setenta del siglo XX-  concentraba numerosas huertas que, junto con distintas especies de árboles frutales y fragmentos de olivar – exponentes de la rica agrodiversidad de estos lugares-  representaban el típico paisaje mosaico que hallamos en nuestros pueblos justo cuando nos alejamos de los cascos urbanos, formando un cinturón más o menos amplio antes de dar paso a las zonas de dehesas. En segundo plano observamos la vegetación que crece junto al arroyo paralelo al camino y al fondo la mancha de olivar. Numerosos molinos harineros en ruina nos atestiguan la importancia capital de estas corrientes de agua, ya que no sólo regaban las huertas, además, movían las piedras para la molienda del grano. Escudriñando entre la vegetación, también hallaremos las viejas acequias que conducían el agua hasta las huertas.

Hoy día, sigue habiendo pequeñas explotaciones agroanaderas en estos espacios humanizados pero también hay mucha infrautilización, de ahí que los setos y las áreas donde crecen los árboles se hayan matorralizado, proliferando plantas como la hiedra (Hedera helix) y la madreselva (Lonycera sp.), lo que convierte a estos lugares en auténticas reservas para la avifauna forestal, de hecho, especies de bosque como el arrendajo (Garrulus glandarius) y el pico menor (Dendrocopos minor) se observan con más facilidad y han podido aumentar sus efectivos poblacionales gracias a estas áreas. Del mismo modo, las propias higueras y los caquis (Dyosporos kaki) alimentan a toda una suerte de aves insectívoras. Por otro lado, la humedad del arroyo y la vegetación circundante proporcionan refugio a diferentes especies de anfibios como la rana común (Pelophylax perezi), el sapillo pintojo occidental (Discoglossus galganoi) y la ranita meridional (Hyla meridionalis)

domingo, 14 de octubre de 2012

Paisaje mosaico




Camino de Las Huertas, Fregenal de La Sierra (Badajoz)

Uno de los espacios agrarios más característicos de nuestros pueblos los conforman los paisajes tipo mosaico, donde alternan huertas, olivares y fragmentos donde se cultivan especies forrajeras como la alfalfa o se reservan para la producción de heno. No faltan los árboles frutales como el caqui, la higuera y diferentes variedades de manzanos, perales y ciruelos, además de membrilleros y albérchigas. Estos espacios suelen aparecer no muy alejados de los cascos urbanos, a los que se comunican mediante los conocidos caminos vecinales que discurren, separados por paredes de piedra seca, paralelos a un arroyo – en este caso del Arroyo de Las Huertas- que antaño – hasta los años sesenta del siglo XX- regaba las manchas de hortalizas y movían los molinos harineros, de los que hoy sólo quedan vestigios a veces irreconocibles. Hoy día estos agrosistemas se encuentran infrautilizados y la vegetación ha colonizado las antiguas huertas y han hecho casi impenetrables algunos setos que separan las fincas, lo cual convierte a estos paisajes en refugios para una nutrida fauna (invertebrados, aves insectívoras y reptiles, sobre todo).

Mientras paseaba por este pago - hoy 14 de octubre-  tuve la suerte de observar arrendajos (Garrulus glandarius), alcaudones reales (Lanius meridionalis) y una curruca rabilarga (Sylvia undata)

miércoles, 10 de octubre de 2012

Tabacal en Gredos





Así apuntaba esta plantación de tabaco en Jarandilla de La Vera (Cáceres) en junio de 2007, con la Sierra de Gredos al fondo. El pilar económico fundamental de las comarcas de La Vera y Campo Arañuelo ha sido hasta hace poco este monocultivo, el cual tuvo una importante expansión a partir del asentamiento de los planes de regadío de los años cincuenta del siglo XX. Pero, sobre todo La Vera, cuenta con una gran agrodiversidad (naranjos, melocotoneros, vides, olivos, castaños, higueras y diversas hortalizas), las cuales se producían en las pequeñas explotaciones minifundistas de estos pagos. Hoy día, el abandono de muchas de estas pequeñas explotaciones, junto con el poco halagüeño futuro del tabaco está generando no poca incertidumbre. En cualquier caso, toda esta riqueza de cultivos, algunos de ellos con una excelente calidad como el higo cuello dama, nos obligan a preguntarnos por qué no hay una alternativa viable (y con criterios sostenibles) a este cultivo referencial del noreste de la provincia de Cáceres

miércoles, 3 de octubre de 2012

Paisaje de la Noruega atlántica




Prado recién segado con lago de origen glacial y bosque de coníferas, Rÿghsetra (Noruega); julio de 2011


En este emplazamiento ubicado al sur del país escandinavo, donde el clima es de tipo atlántico - al igual que en Inglaterra o el País Vasco-  pueden contemplarse algunas de las estampas más características de los paisajes agrarios de las áreas geográficas influenciadas por este húmedo clima
Llegado el verano, el prado se siega manualmente mediante el uso de guadañas, almacenando la hierba en empalizadas construidas mediante listones de maderas a los cuales se adosan alambres donde se deposita la hierba mediante horcas. Una parte de ella se destina directamente a la alimentación del ganado vacuno, el más importante de la economía rural noruega, y otra, teniendo en cuenta el fuerte condicionante de las lluvias de esta época del año, se empaca y almacena como recurso crucial para los crudos inviernos. Del mismo modo, las plantas no palatables que crecen en los bordes del prado, próximas a los graneros y casas (ortigas, cicutas y otras crucíferas), se utilizan para la fabricación de compost, siendo igualmente segadas mediante las guadañas. El prado de la actividad se lleva explotando mediante este sistema, que se sepa, desde mediados del siglo XIX. Se acondicionan haciendo un claro en el bosque, y gran parte de estas labores, aparte de tener el cometido que hemos descrito, también ayudan a que la masa forestal no lo invada de nuevo, teniendo en cuenta que hay especies de crecimiento rápido como el abedul. En ese sentido, otro de los recursos aprovechables de la línea que separa el bosque del prado es la madera de esta especie.
El manejo de la guadaña requiere cierta pericia, ya que hay que sincronizar los movimientos semicirculares al segar para dejar a un lado el montón de hierba cortada que facilite la posterior recogida y almacenamiento temporal en las empalizadas. Observar en verano las líneas de hierba recién cortada y las pilas de la misma almacenadas en las empalizadas es una de las estampas habituales del paisaje cultural noruego (al menos en esta parte del país).

domingo, 23 de septiembre de 2012

jueves, 20 de septiembre de 2012

De Escandinavia a la Sierra de Gata





Entre el paisaje atlántico de Dorbu (Noruega) y Los Pajares (Santibáñez El Alto, Cáceres) hay notables diferencias climáticas, cromáticas y de biodiversidad, pero ambos tienen la misma y fascinadora capacidad de evocación

Paisaje fósil





Un momento para la reflexión
La dehesa es el paisaje cultural de Extremadura. Surge tras el progresivo aclarado del primitivo bosque mediterráneo, a fin de lograr un sistema en el que de forma complementaria coexistan usos agrícolas, forestales y ganaderos. El éxodo rural que comienza a partir de la segunda mitad del siglo XX, con la consecuente pérdida de importancia de muchos aprovechamientos, sumado a las malas prácticas de tratamiento del arbolado y la sobrecarga ganadera, ponen en peligro a estos bosques aclarados con aspecto de sabana, en tanto no se produce la necesaria regeneración del arbolado. Estampas como las de esta imagen son cada vez más frecuentes, con encinas moribundas o atacadas por la enfermedad de la “seca”. No podemos pretender recuperar la dehesa tradicional –evidentemente- pero sí reflexionar sobre lo siguiente: ¿alguien se imagina a Extremadura sin dehesas?